¡Nunca es demasiado tarde!

Por Staff

Cuando Moisés tenía cuarenta años, decidió ir a visitar a los israelitas, porque eran de su propia nación.” (Hechos 7:23 TLA)

 

Pasaron cuarenta años. Pero un día en que Moisés estaba en el desierto, cerca del monte Sinaí, un ángel se le apareció entre un arbusto que ardía en llamas.” (Hechos 7:30 TLA)

 

Este título es para motivarte en donde te encuentres: En la flor de la juventud” o “En los años dorados”.

 

Nunca es demasiado tarde para hacer algo para el Señor, y nunca es en vano como dice Su Palabra: Por eso, mis queridos hermanos, manténganse firmes, y nunca dejen de trabajar más y más por el Señor Jesús. Y sepan que nada de lo que hacen para Dios es inútil.” (1 Corintios 15:58 TLA)

 

¿Y cómo podemos darnos cuenta de la edad de Moisés? Con una pequeña suma, Moisés tenía  ochenta años cuando sacó al pueblo de Egipto. Muy crecidito ¿verdad? Quizá pensamos: ¿Por qué no lo hizo antes, en su juventud? Y otros con menos años ya se sienten viejos y cansados, se jubilan a temprana edad.

 

Para Dios hay una sola respuesta: Sus tiempos son Sus tiempos”. Pero Nunca es demasiado tarde para servirle. ¡No te boicotees!

 

¿Qué piensas? Y empezamos a argumentar:

-Ya estoy viejo(a) para hacer esto o aquello.

-¿Ya para qué saco el pasaporte?, ¡para lo que me queda de vida!

-¿Estudiar? ¿A mi edad?

-A mi edad ya no manejo.

 

¡Cuántas veces nos boicoteamos nosotros mismos sólo por la edad! ¡Moisés tenía ochenta años cuando sacó a los israelitas de Egipto!

 

Bueno, te diré algo: Seguramente fue difícil, más no imposible para hacer el mandato del Señor y dejar el legado hasta nuestros días. Sí, hubo argumentación de parte de Moisés, pero Dios lo había escogido para ser el libertador de su pueblo.

 

Como dijo Mardoqueo a la reina Esther:

Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:14 RVR1960)

 

Pregunto: ¿Para qué has llegado al reino? O, ¿ya has hecho todo aquello para lo cual has sido salvo?

 

El pueblo de Israel fue liberado por un anciano de 80 años. ¿Qué harás tú?

 

CALEB

Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.” (Josué 14:10-11 RVR1960)

 

CALEB vio a los gigantes a los 40 años y no tuvo miedo. Y después de 45 años pidió Hebrón, donde habitaban los hijos de Anac,  y le fue concedido; los expulsó a sus 85 años. Salió a la guerra a conquistar lo que Dios había prometido.

 

Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.” (Josué 14:12 RVR1960)

 

Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.” (Josué 14:14 RVR1960)

 

CALEB con 85 años salió a la guerra, expulsó gigantes y obtuvo grandes victorias. ¿Qué harás tú? ¿Y qué hay de Sara y Abraham?

 

Cuando tenemos una tarea asignada, seguramente que Dios saldrá a nuestro  encuentro y nos fortalecerá.

 

“¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:27-31 RVR1960)

 

¡NO TE BOICOTEES, NUNCA ES DEMASIADO TARDE!

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