Otra vez

Por Staff

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Isaías 43:18-19 RVR1960)

 

El gran Yo Soy es un Dios de oportunidades ¡Gloria a Dios! Nos abre camino donde no lo hay.

 

Cuando nos sentimos abrumados, acorralados… Él abre nuestros ojos y nos deja ver que hay sendas delante de nosotros y un camino iluminado. Nos dice: “Otra vez” ¡Cuánto amor encierra esta frase!

 

¿Te has equivocado? ¿Has fallado? ¿Te sientes acorralado? ¿Piensas que ya no hay remedio y quedaste descalificado? Pues estás muy equivocado, nuestro Dios es de Dios de “oportunidades”. Él no quiere que nadie perezca sino que nos arrepintamos y le busquemos.

 

Tenemos varios ejemplos en la Biblia de “nuevos comienzos” de esos “OTRA VEZ”:

Jacob ayudado por su madre, robó la primogenitura de su hermano; por lo cual su hermano Esaú quería matarle. Jacob huyó y vivió con su pariente Labán. Con él trabajó durante siete años, pues se enamoró de su hija Raquel, pero su pariente le hizo una mala jugada, le dio a su hija mayor, en lugar de Raquel, por los siete años que trabajó por él. Así que, tuvo que trabajar otros siete años por la que él amaba realmente.

 

Al cumplir el tiempo pactado, Dios habla a Jacob:

“…Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.” (Génesis 31:3 RVR1960)

 

Hablando con Raquel de las decisiones de su padre y de lo que Dios habló a Jacob, deciden obedecer al Señor y hablan de lo que Labán ha hecho con sus hijas:

“Al contrario, nos ha tratado como si fuéramos extranjeras. Nos ha vendido y se ha gastado todo lo que recibió por nosotras. Lo cierto es que toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Por eso, haz ahora todo lo que Dios te ha ordenado.” (Génesis 31:15-16 NVI)

 

Por orden de Dios, Jacob decide regresar a la tierra de su padre a pesar de la amenaza de muerte de su hermano:

“Entonces Jacob se puso a orar: «Señor, Dios de mi abuelo Abraham y de mi padre Isaac, que me dijiste que regresara a mi tierra y a mis parientes, y que me harías prosperar: ” (Génesis 32:9 NVI)

 

Dios es Dios de “oportunidades”, y así fue, su hermano Esaú sale a su encuentro olvidando la amenaza de muerte que le había hecho:

“Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar. —No, por favor —insistió Jacob—; si me he ganado tu confianza acepta este presente que te ofrezco. Ya que me has recibido tan bien, ¡ver tu rostro es como ver a Dios mismo! Acéptame el regalo que te he traído. Dios ha sido muy bueno conmigo y tengo más de lo que necesito. Fue tanta la insistencia de Jacob que, finalmente, Esaú aceptó.” (Génesis 33:4,10-11 NVI)

 

NUEVOS COMIENZOS

Rut es un ejemplo de nuevos comienzos:

“Pero murió Elimelec, esposo de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos hijos. Estos se casaron con mujeres moabitas, la una llamada Orfa y la otra Rut. Después de haber vivido allí unos diez años, murieron también Majlón y Quilión, y Noemí se quedó viuda y sin hijos.” (Rut 1:3-5 NVI)

 

¿Qué pasó después de la muerte del marido?

“Noemí decidió regresar de la tierra de Moab con sus dos nueras, porque allí se enteró de que el Señor había acudido en ayuda de su pueblo al proveerle de alimento.” (Rut 1:6 NVI)

 

Noemí propone que regresen a su tierra. Orfa lo hace, pero Rut le declara esto:

“Pero Rut respondió: «—¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! Porque iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.” (Rut 1:16 NVI)

 

Claro que esta declaración fue prosperada en todo: Rut, tomó la decisión de ir con Noemí y buscar un nuevo comienzo. Al final de la historia, el pariente de Noemí, Bozz, el único que podía redimir a Rut, se casó con ella.

 

Aquí vemos la asombrosa fidelidad de Dios. Rut se casa con Bozz, tienen un hijo y es la bisabuela del Rey David. ¡Ese es un nuevo comienzo! 

 

Otra vez, dijo el Señor, abriré camino…

 

¿Estás en un desierto? ¿Disyuntiva? ¿No sabes qué camino escoger? ¿Te dices: no veo nada claro, no veo camino?

 

Pero ahí está Dios, diciéndote “otra vez” abre tus ojos del corazón porque el camino se te abrirá delante de ti: “otra vez”.

 

¡Gloria a Dios que no estamos solos! ¡Gloria a Dios por Su fidelidad, bondad y misericordia; que conoce nuestras debilidades y nos ayuda, afirma, establece y fortalece con Sus promesas cada día. En Él estaré confiado porque Él sí pone mesa en el desierto y abre camino donde no lo hay. ¡Aleluya!

 

DIOS DE NUEVOS COMIENZOS: “OTRA VEZ”

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