¡Jáctate en conocerme!

Por Staff

«Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.»

 (Jeremías 9:23-24 RVR1960)

 

Había un predicador misionero que siempre compartía sobre “conocer a Dios”. Y cuando lo invitaba nuestro pastor, ya sabíamos de lo que iba a predicar. Así que, tal vez ya sabes de lo que voy a hablar: Sí, “CONOCE A DIOS”.

 

¿Por qué pensamos que conocer a Dios es diferente de hacer y conocer amigos? ¿Cuántos tenemos amigos? ¿Cómo los conocimos? Tomando una  taza de café, comunicándonos por redes… resumo en esto: en la importancia de la comunicación.

 

El mismo método para hacer amigos en este mundo, es el mismo método para llegar a conocer a Dios.

 

Presentarnos y platicar. ¿Qué hay de sublime en esto? Nada. Dios quiere ser conocido.

 

¿Sabes qué? En esta Semana Santa digamos al Señor: “Quiero vivir la resurrección cada día de mi vida. Quiero recordar que tú eres mi pascua y mi cordero”.

 

Pero no debemos esperar a que pase la Semana Santa, las vacaciones, el tiempo de descanso y ya, y nos olvidemos de la cruz y de la tumba vacía.

 

Que cobre vida cada momento que pasamos con Dios y que podamos conocerle más y más. ¡En eso tenemos qué alabarnos!

 

«Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.» (Jeremías 9:23-24 RVR1960)

 

Cuando no conocemos a Dios verdaderamente, tratamos de hacerlo a nuestra conveniencia, y le decimos: “diosito, jefe, cuate…” Dios es un Dios que merece todo nuestro respeto al presentarnos delante de Él. Y Él quiere que le conozcamos tal como es.

 

Tener esa comunión con Él diariamente, pero no sentirnos culpables por no haber orado ese día porque Dios no es así (tampoco queremos decir que sea lo más conveniente, dejar de orar ni siquiera un día, pero a veces sucede).

 

Él siempre va estar esperando la hora de nuestra cita, lo tenemos qué conocer cómo JEHOVÁ SHAMMAH: EL DIOS QUE ESTÁ PRESENTE, EL SEÑOR ES MI COMPAÑERO.

 

Hay gente que dice: No me acerco a Dios porque “no estoy preparado”. No saben que Él dijo: “acércate a JEHOVÁ y él se acercara a vosotros: Es Dios que está cercano.” (Santiago 4:8)

 

Aún en las pruebas, como dice en la Palabra: «Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.» (Oseas 6:3 RVR1960)

 

Sabes, para cada situación, circunstancia,… existe un nombre de Dios.

 

Tienes qué conocer al Dios DE PAZ: JEHOVÁ SHALOM.

Platicando con una chica que le dio cáncer, me sorprendió lo que me dijo en esta circunstancia tan terrible: “Decidí creerle a Dios. Era el momento de pararme y creer lo que había escuchado y lo que había cantado todos estos años de cristiana”. Sobrevivió al cáncer y el doctor que la atendía le habló y le dijo que hablara con otra chica que él atiende y le dijo algo importante: “Tu actitud hizo el milagro”.

En la adversidad ella conoció a JEHOVÁ RAFA: NUESTRO SANADOR.

 

JEHOVÁ JIREH: NUESTRO PROVEEDOR

Si proveyó a Su hijo como sacrificio definitivo, Dios suplirá todas nuestras necesidades.

 

¿Quién, antes de ser cristiano cargaba con: patas de conejo, con la moneda de la suerte, con un objeto que era nuestra  seguridad? ¿Por qué? Porque no conocíamos a nuestro JEHOVÁ RHOI: NUESTRO PASTOR. El señor que protege, provee, guía… y cuida a Su pueblo.

 

En las películas de indios y vaqueros, que antes pasaban, cuando estaban en lo más cruel de la batalla, llegaba el ejército salvador ondeando la bandera, ¿no es cierto?

 

Él siempre me recuerda esta imagen cuando necesito la intervención divina: ÉL ES JEHOVÁ NISSI: MI BANDERA, MI ESTANDARTE contra el diablo, contra el mundo. Nuestras batallas son Sus batallas.

 

JEHOVÁ TSIDKENU: NUESTRA JUSTICIA; JEHOVÁ SABAOT: SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS. EL GRAN YO SOY. EL DIOS QUE NUNCA CAMBIA. SUS PROMESAS NUNCA FALLAN. DIOS PROMETE SU PRESENCIA CONTINUA.

 

«Esto dice el SEÑOR: «No dejen que el sabio se jacte de su sabiduría, o el poderoso, de su poder, o el rico, de sus riquezas. Pero los que desean jactarse que lo hagan solamente en esto: en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el S EÑOR quien demuestra amor inagotable, y trae justicia y rectitud a la tierra, y que me deleito en estas cosas. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!» (Jeremías 9:23-24 NTV)

Comentarios

Más devocionales